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¿Con quién viviremos cuando seamos mayores?

Para finalizar el curso, se suponía que os traeríamos al ganador del premio #Calamar17. Pero este año no ha habido ninguna propuesta. Pero no os preocupeis, os traemos un tema que no producirá ninguna sonrisilla, pero si que espero os sirva para reflexionar.

Y es que es el tema de mi futuro, y sobre del vuestro, y el de todos los que seremos mayores. Y es que trata de algo tan sencillo y original como si nuestros hijos cuidarán de nosotros cuando seamos mayores.

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igeriatria tu nueva pagina web

Hoy toca hablar de un artículo reciente que tenga que ver con la geriatria, así que os quiero presentar un nuevo proyecto en el que alguno de nosotros estamos embarcado: igeriatria

Esta página nace desde una reunión de servicio ante la sencilla pregunta de los nuevos resis de: ¿no hay una página web que resuma todas las recomendaciones que decís?. Así que en ello estamos.

Doy las gracias a un montón de gente que está aportando información 2.0 para tener esta página al día, y tú puedes ser uno más.

Si conoces alguna información que suelas recomendar de las redes, escribe un correo a gericsg.com y no tardaremos en valorarla para colgarla.

Esperamos que la aprovechéis, nosotros estamos empezando a hacerlo.

Quiero más abuelos en series de la tele

Para aquellos niños de 40 años, como decía Miliki, quién no recuerda a los abuelos de las series. Y es que quién de estos niños no recuerda la cancioncita esta.

Pues en un blog que está dedicado a la geriatría, y con un apartado específicamente cultural, cómo es que aún no hemos hablado de los abuelos de las series infantiles. Pues hoy lo subsanamos.

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La chispa que me inspira en mi profesión #DiaInternacionalDeLaEnfermeria

Será una foto, un día es el ejemplo de un buen compañero, o unos premios en investigación e innovación a la Enfermería. También una película (Campeones, El diario de Noa) o el cómic que te pasa un colega (Arrugas)

Lo que últimamente me inspira es una de mis chaquetas del uniforme, salpicada de pintura con la que habíamos decorado esta navidad estrellas para la planta de psicogeriatría. La cara de satisfacción de aquellos pacientes al mirarlas no tiene precio.

La Enfermería es “vocacional”.  Se nos veía el pelo antes de habernos dedicado profesionalmente. Somos de los que le pedíamos repetidas veces a nuestra tía comadrona que nos dejara pasar esa noche con ella la guardia para ver qué pasaba esa vez.

Las vacaciones y fiestas eran la oportunidad para sacar un dinerillo supliendo a las auxiliares, un congreso internacional me abría las puertas como voluntaria en el consultorio donde ver pasar gente de todas las razas.

¿Cómo se gesta una vocación?

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Algunas imágenes de mi infancia son de una sala llena de cunas metálicas en el Hospital Infantil de San Juan de Dios en Tenerife,  acompañando a visitar enfermos con mi padre.

Y ¿cómo explicar que con seis años acudiera cantando a que me extirparan las amígdalas, con tal de ver un quirófano por dentro? Ese olor a hospital, alcohol… No era raro sentirse guay a los siete años con un yeso en el brazo, pero es que yo no olvido el apellido pirata del médico que me lo colocó: Dr. Bocanegra.

Días señalados son cuando te casas, cuando regresas a casa con tus hijos recién nacidos,  cuando subes por fin en un globo, y también  al subir las escaleras del Hospital Evangélico de Barcelona donde nací, ahora para trabajar con 23 años como enfermera. De mirar el nido de la maternidad desde afuera, a estar dentro acunando a los pequeños; de entrar sola en una triste habitación antes de extirparme el  apéndice, a conversar años después con una abuelita en esa misma cama. Qué intensa emoción sacar a un prematuro de su incubadora, durante las prácticas del último curso en el otro Hospital de San Juan de Dios, el de Barcelona.

Cada cual tendrá sus propias experiencias. Lo que para otro hubiese sido un castigo, para mí ser declarada “correturnos” en la Clínica Delfos resultó ser un premio, aunque no lo entendiera  al principio. Pasé por la aburrida sala de accidentados de tráfico, el trajín interminable de cambiar bolsas de lavado vesical en urología (hoy día una enfermera ya ha patentado una máquina que lo facilita), la angustia de las quimioterapias, aprendiendo mil técnicas de enfermería y patear kilómetros de pasillos en jornadas de doce interminables horas. Saboreé también sesiones clínicas exprés muy instructivas. Hasta que ¡por fin llegaron los ordenadores al control del enfermería! Se acababan los 80 a buen ritmo…

Y entre tanto ya me casé, vino la familia numerosa, decidí hacer un parón de unos años para dedicarme a ellos, luego regresé aunque fuera a medio tiempo, que no a medio gas. La vida me llevó entonces a la especialidad en Geriatría, porque esta profesión tiene la virtud de ser un amplio abanico en el que puedes desempeñar (si nos dejan, como dice la canción) diferentes especialidades, en diferentes ubicaciones, cada una a su ritmo, en un país lejano, por una buena causa, en el ejército o en un campo de refugiados, o en una ciudad mediana como Vilanova i La Geltrú donde me desplazo en bici a trabajar.

Va pasando la vida y ella nos acaba enseñando aquella asignatura que no aprendes en la carrera: ser tú el enfermo o el familiar cercano de uno. Entiendes lo más importante: la atención centrada en el paciente (Ana Urrutia lo refiere en el tema de eliminar sujeciones: Cuidar, una revolución en el cuidado de las personas, p.21-24).

Ahora sigo en la Geriatría, aunque al iniciar los estudios yo no pensaba seguir el consejo de los profesores a dedicarnos al futuro de la profesión, dado el envejecimiento progresivo de la población. Pero resulta que vivimos en uno de esos afortunados países considerados “Zona Azul” en el mundo: los de mayor longevidad, semejante a Costa Rica o Japón (campeón con más centenarios).

Se me ocurren muchas cosas que aún nos quedan por reivindicar, dentro de un sector de sanidad que sigue tan feminizado y a la vez denostado y agredido. Seguimos siendo muy necesarios a todos los estamentos.

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Hay quien ha propuesto hace décadas dar clases de futuro  en la asignatura de Historia (Virginia Mendoza), y esto nos iría muy bien si vamos a vivir más tiempo. El futuro nos habla de eternidad y ya Ramón Valle-Inclán (Mar Abad, “Viaja a la eternidad…” op.cit. p.64) lo relacionaba con la inspiración (G. Toca,op. cit.52), de la que hablaba al principio: “El inspirado ha de sentir las convicciones del mundo invisible…en las cosas late el recuerdo de lo que fueron y el embrión de lo que van a ser”. La inspiración (Jesús Alcoba) no depende de la voluntad: es “la llama que enciende el alma”, “no exige ni esfuerzo ni constancia”. Yo diría que casi nace con uno y que no se debe perder, sino reavivarse con alguna clase de chispa.

Ahora que hemos entrado en la Era de la Inteligencia Artificial (A. Corazón, op.cit.rev.p.56) cuando un robot puede sustituir a un cuidador, un cirujano,  un enfermero o ser un juguete geriátrico interactivo, que “no se exagere su presencia por útil que parezca, porque nada puede sustituir a las emociones y resultar un fraude”.

Para concluir, yo me digo a mí misma: no debo perder esa chispa que de vez en cuando me reactiva ese amor a la profesión, pero sobre todo, no dejemos de ser de alguna manera la motivación de la próxima generación de enfermeras, pues será nuestra mayor satisfacción profesional.

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Silvia Sánchez, abril 2018

Qué libro regalarías a tus abuelos

Ya es nuestra tercera edición especial de la #preguntamaliciosa sobre el día del libro y St Jordi. En años pasados os preguntábamos cuál es vuestra palabra preferida para decir mayor y que libro os hacia recordar a vuestros abuelos. Así que este año os preguntamos qué libro regalaréis o regalaríais a vuestros mayores.

La verdad es que yo nunca llegué a regalar un libro a mis abuelos, así que ahora me tengo que imaginar cuál regalaría. Y el primero que se me viene a la cabeza sin dudar es “La sonrisa etrusca”, que fue una de las primeras recomendaciones de #GeriatriaCultural.

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Pero como esta recomendación ya está, pues me he puesto a pensar otra opción más real.

Así que he cogido a miniMatilda y le he pedido que escoja qué regalaría. Miniterremoto solo sabe decir Peppa Pig, asi que no vale para este juego.

Y la sorpresa ha sido cuando ha escogido el libreto de una opera para Baba, a quien le encanta la ópera.

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A la yaya un libro de National Geographic con muchas fotos bien grandes, porque le encanta ver los documentales de la tarde

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Tato un libro de cómo hacer un huerto en casa, para cuando deje de currar en el huerto.

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Y a tieta un libro de coser jerséis de punto, para que así me pueda enseñar.

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Así que estos son los libros, como véis, ninguno es un bestseller o una obra literaria maestra, pero seguro que les encantara.

Y vosotros, qué libro haréis a vuestros abuelos.

 

 

 

Por qué aún no has dicho que quieres ser donante #HazteDonante

Últimamente en este blog os habréis dado cuenta que solemos hacer el mes de… Pues este mes queremos hablar sobre las donaciones de órgano. Y muchos os preguntaréis que si esto es un blog de geriatría, por qué hablar de donaciones.

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La razón es que en geriatría las donaciones también existen, y de ello hablaremos en un par de semanas. Pero esta semana que toca la #preguntamaliciosa, vamos a hacer una que es muy sencilla y es POR QUÉ AÚN NO HAS DICHO QUE QUIERES SER DONANTE.

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¡Feliz Navidad 2017!

Queda ya poco para preparar la cena de Navidad, así que desde aquí os queremos felicitar. Sin olvidar de daros las gracias por todo este tiempo que nos vais siguiendo.

Aunque no es la última semana del mes, sí que es la última del año en que publicamos (nos permitís también unas minivacas, ¿no?). Así que toca hablar de alguna recomendación cultural.

Pero como el mes es raro, la recomendación también va a ser rara.

Así que por una vez no haremos una recomendación estrictamente relacionada con la geriatría, sino que tiene relación con el servicio médico donde trabajo. El servicio sí que es de geriatría. Así que cogido por los pelos podemos decir que es una “peli geriátrica”.

Y es que si es típico ver por estas fechas “Que bello es vivir”, para nosotros es típico ver “Love actually”, que sucede en unas navidades (y ya está el segundo requisito para ser una recomendación navideña geriátrica). Y todo desde que en un día de bajón laboral de “laLola”, le pasamos esta película que le encantó, y le animo tanto, que acabamos todos viéndola.

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La peli de geriCSG

Porque que hay mejor que una película que empieza con todos los besos y abrazos que se dan en un aeropuerto. O en una estación de tren o de bus.

Yo desde que la ví y entro en una estación no paro de mirar toda la emoción y alegría que hay en tan poco espacio. Y sólo por esto ya merece la pena verla.

Así que nosotros seguimos viéndola y hablando de ella cada vez que alguno tiene un día de bajón. Nos autorecetamos una ración de “Love actually” y tiramos palante.

Feliz Navidad a todos los amigos de la geriatría.

Nos vemos de nuevo el próximo año con nuevos post

¿Qué regalo navideño recuerdas de tus abuelos?

Otro año más ya están aquí las Navidades, esa época tan especial, por algunos tan deseada, y por otros…

El año pasado hablamos sobre qué regalo íbamos a hacer a nuestros abuelos. Y este año cambiamos, pero no mucho. Porque seguro que recuerdas con especial cariño algún regalo que te trajeron en casa de tus abuelos, o de alguno de tus mayores.

Yo la verdad es que de regalo de los abuelos, por desgracia, no tengo ninguno en especial, ya que eramos tantos nietos, que para simplificarlo, los Reyes Magos traían dinero, y así no había confusión con los regalos cerrados. Pero sí que recuerdo con especial “cariño” mi primer reloj, que me regaló el tío Chani. No recuerdo la edad que tenía pero sí recuerdo la sensación que tuve de que mayor soy que ya puedo llevar reloj. Sensación que el año pasado volví a vivir, pero esta vez desde el otro lado, desde el lado adulto al ver la cara de miniMatilda con el primer reloj que le trajeron los Reyes.

Así que este mes de regalos la #preguntamaliciosa es sobre qué regalo recuerdas de alguno de tus mayores.

Feliz Navidad

 

“Morir viviendo, vivir muriendo” de Marcos A. Hourmann

Este mes “hemos retrasado” la recomendación de #GeriatriaCultural, en contra de lo habitual. Así que si ya he roto una de las “normas no escritas”, voy a romper la otra de buscar un invitado, y la recomendación de este mes me la he reservado para hablaros de un libro.

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Y es que este libro cuenta la experiencia personal del primer médico condenado en España por eutanasia.

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Perseguimos la buena vida, necesitamos la buena muerte

“Nadie quiere morir, ni siquiera quien quiere ir al cielo”, entonaba Rosana en una de sus canciones.

Hoy no me quiero morir. Quizá mañana sí. O quizá sea como Albina. Con 93 años, cada vez que ingresaba me decía que no se quería morir, que todavía tenía muchas cosas que hacer.

Desde el momento en que nacemos llevamos una compañera, escondida, innombrable… pero siempre está ahí. La muerte nos acompaña nada más dar la primera bocanada de vida.

Morir. No suele gustarnos hablar del tema.

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