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igeriatria tu nueva pagina web

Hoy toca hablar de un artículo reciente que tenga que ver con la geriatria, así que os quiero presentar un nuevo proyecto en el que alguno de nosotros estamos embarcado: igeriatria

Esta página nace desde una reunión de servicio ante la sencilla pregunta de los nuevos resis de: ¿no hay una página web que resuma todas las recomendaciones que decís?. Así que en ello estamos.

Doy las gracias a un montón de gente que está aportando información 2.0 para tener esta página al día, y tú puedes ser uno más.

Si conoces alguna información que suelas recomendar de las redes, escribe un correo a gericsg.com y no tardaremos en valorarla para colgarla.

Esperamos que la aprovechéis, nosotros estamos empezando a hacerlo.

La vocación del médico. El don del GERIATRA.

Quiero ser médico, le dijo un día a su madre.

Lo curioso de esta frase es que la interesada tenía 3 años. Su madre pensó que podía haber elegido esta como cualquier otra profesión, ya que no había ningún antecedente de este tipo en la familia. Lo más cercano era su abuela, que ejercía de matrona desde los 15 años.

A los 6 ya jugaba a poner inyecciones a una patata. Era tan tímida que en el colegio la llamaban “la rarita”. Le costaba mucho relacionarse con los demás.

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Después de varios años continuaba diciendo que quería ser médico. Esto preocupaba a su madre porque supongo que pensaría que esa niña tan frágil, tan vergonzosa, tan introvertida no podría soportar ver las cosas que un médico pasa a lo largo de su profesión.

Según pasó el tiempo terminaron sus años de introversión. Tenía muchos amigos y se caracterizaba por intentar ayudar a todo el que podía, o que quería dejarse ayudar.

Con 12 años le pidió a su abuela ver un parto. Quizá pudiera ser ginecólogo de mayor, pensaba para sus adentros. A su madre le pareció muy buena idea, ya que al ver tanta sangre quizá se le quitaran las ganas de estudiar medicina, pero nada más lejos de la realidad. Estaba muy emocionada, pero cuando vio nacer a aquel niño, que de momento no lloraba, de repente se le pasó por la cabeza que quizá podría morir. Le recorrió un gélido escalofrío. No podía llegar a comprender que a un niño le pudiera pasar algo, que estuviera enfermo. Pero efectivamente se dio cuenta en ese mismo momento que era posible. Así decidió que no le gustaban los niños. Y lo siguió manteniendo a lo largo de todos los años de su vida. No como algo despectivo, sino como imposibilidad de ver sufrir o enfermar a un ser indefenso y puro. Tuvo claro que jamás sería pediatra.

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Pasó el tiempo y finalmente llegó a la Facultad de Medicina. Se sintió afortunada, y todo aquel esfuerzo de tantos años de estudio dio su fruto. Pudo estudiar lo que siempre había ansiado. Hubo de todo. Paseos en tren, nuevos amigos, partidas de mus, amores, desamores… Estudio y esfuerzo. La vida del médico es esfuerzo puro y duro. No sé si les pasará a muchos, pero en 3º de carrera le surgió la duda de si serviría para esto. Pensó dejarlo, pero su madre veló por sus deseos más profundos y así continuó.

En ese momento comenzó el contacto con el paciente. A ella le gustaba la cirugía. Le encantaba mirar por dentro. Como a los nigromantes de antaño. Se lavó en alguna ocasión. Disfrazada de cirujano disfrutaba viendo a aquellos magos de las manos. De las manos y del control. Templanza, sabiduría, orientación, rapidez… e intuyó que, a veces soledad. El paciente delante y el cirujano solo, tomado esta frase como el sentimiento de uno de ellos. Ella que se conocía perfectamente y sabía sus deficiencias pensó que no era la persona indicada.

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Y entonces ocurrió. Descubrió la medicina pura y dura. Descubrió el médico que llevaba dentro. Se dio cuenta que le gustaba ver y mirar a las personas, hablar con ellas, descubrir cosas. Diagnosticar, le decían desde que empezó la carrera, el arte de diagnosticar. A ella le seguía pareciendo un arte la cirugía, pero usaba sus ojos, sus manos y sus oídos, fonendo en mano, e intuía cosas. Cosas que luego a veces pasaban. La mayoría de las veces. Y todavía le sigue dando miedo.

Le daba mucha rabia cuando hablaban a los niños como si fueran tontos. Se dio cuenta que en las plantas, en la urgencia y en general también lo hacían con los mayores. Con los abuelos, viejos, ancianos, yayos, carcamales, vejestorios… oía de todo. Todo esto le daba mucha rabia. Le daba mucha pena que a aquellas personas indefensas, pero con tanta sabiduría detrás les trataran como a simples bebés. Daba igual que tuvieran demencia, o que estuvieran sordos, o que estuvieran perfectamente. Daba igual. Si tenían más de 70 ya no era lo mismo. Ya no se les daba las mismas oportunidades. Lo siento, quizá no guste, pero a veces es así.

Se veía continuamente en la urgencia hablando con ellos. Pedía ver a los más mayores, cuanto más mayores mejor. Los de noventa, sus favoritos. Eran un pozo de autoridad, poder, prestigio, crédito. Los pseudosinónimos de viejo. Le encandilaban. Y ella les caía bien. Veía cosas en ellos que los demás no veían, incluso aborrecían. Entonces se enteró que había una especialidad que, en principio, sólo trataba a estos pacientes. Así que decidió hacer geriatría. Curiosamente descubrió el don de tratar con los mayores en un internista. Fue el Ángel que le enseñó el respeto, la habilidad, la justicia de tratar con estos pacientes. También hay médicos de otras especialidades con este don, doy fe porque ahora trabaja con una de ellas. No hay nada mejor que el equipo. En su caso, este equipo tan raro y a veces despreciado como es el internista-geriatra.

Al principio sus compañeros de facultad le decían que si estaba loca. Que se le iban a morir todos los pacientes. Que qué especialidad era esa. Pero tan cabezota y segura como siempre, empezó Geriatría. Pensó que no iba a saber hacer otra cosa en su vida. Así fue.

Entonces fue cuando comenzó todo. En la carrera nunca había sido brillante. Pero con los pacientes era otra cosa. Disfrutaba. Encontró nuevos amigos y predecesores (también como pseudosinónimo de anciano) que la enseñaron todo lo que sabe ahora. Les siguió, y aprendió. Y le decían que tenía ese don del Geriatra. Porque esa especialidad repudiada por muchos es la que ella quería y tuvo la suerte de poder hacer.

El geriatra. El que ve cosas que están “escondidas”. El que pone de pie a sus pacientes y consigue que vuelvan a andar. El que quita pastillas además de ponerlas cuando está indicado. Diagnostica infecciones de orina viendo a un paciente agitado. Desestima el término demencia senil y busca un diagnóstico y un tratamiento adecuado. El que trata a cada paciente individualmente, teniendo en cuenta su situación basal funcional, mental y social. Busca síndromes geriátricos, que influyen mucho en la evolución de los ancianos. El que toma decisiones a diario tan relevantes como hacer o no hacer, seguir o no seguir, tratar o no tratar, trasladar o no trasladar, reanimar o no reanimar….

La geriatría es probablemente la especialidad con mayor dificultad en la toma de decisiones. Con los jóvenes no hay duda. Se hace y punto. Pero estamos en un momento de la medicina donde no todos los pacientes mayores de 65 años son geriátricos, y hay pacientes muy jóvenes con patologías y secuelas de enfermedades tan brutales que se comportan como tal. ¿Estaremos ante el nuevo paciente geriátrico del siglo XXI? ¿Estaremos ante el nuevo paciente no geriátrico del siglo XXI? ¿Aquellos que viajan, esquían, manejan internet y a Siri como algo integrado en sus vidas de 80 años? ¿Acaso tienen ellos menos oportunidades que yo, por ejemplo? Lo hablamos muy a menudo. Los geriatras saben mucho de daño adquirido. Y de la promoción de la salud en pacientes de 90 años. Saben mucho del término medio. Saben no pasarse pero sin miedo a llegar cuando hace falta.

Pasión, amor, miedo, entrega, errores, estudio, aprendizaje, sexto sentido, tiempo… y toma de decisiones. Con los tiempos que corren ahora, la he oído decir alguna vez que no repetiría, pero estoy seguro que si volviera a nacer, volvería a ser médico. Y volvería a ser Geriatra.

#yoelijogeriatria otra vez

Sólo estamos a un mes para, quizás, la fecha más importante a nivel sanitario en España. Otro año más vuelve la elección de plazas EIR, PIR, FIR y MIR, espero no olvidarme ninguna que sino luego me llueven cántaros.

Así que este año, perdonadme la repetición, pero vuelvo a reclamar vuestra atención para que escojáis la, para mi, especialidad sanitaria más bonita y reconfortante, que es geriatría. Así que vuelvo a recomendaros unos cuantos vídeos sobre qué es la geriatría, tanto para médic@s, como para enfermer@s, lo que hacemos y porque escogerla.

Así que no lo olvides #yoelijogeriatria  una, dos o cientos de veces.

Y no olvidéis echar un vistazo a este post de @marcoinzi, y acabaréis de convenceros.

Así que esperamos que dentro de poco nos veamos como colegas.

Cuál es tu premio #calamar17

Este primer mes de año volvemos a intentarlo con el premio #Calamar17.

Como ya sabréis, si sois habituales de por aquí, se trata de un premio honorífico, sin dotación económica, para aquel artículo, estudio o proyecto relacionado con la geriatría que se haya dado a conocer en las redes o en las revistas científicas durante el año 2017. Pero consideráis que es tan vergonzoso que llega a ser trochante (sí, es como el premio Ignobel de geriatría).

El documento ganador tendrá el honor de ser el protagonista de la sección el artículo del mes de junio 2018, con el que cerraremos este curso.

Cualquiera puede presentar sus candidatos en el correo del blog gericsg@outlook.com (se mantendrá el anonimato del que lo presente).

Los candidatos, si hay varios, y no ocurre como el año pasado en el que sólo hubo un candidato, los daremos a conocer en abril, tras lo cual se iniciará una votación popular. Si no, ya intentaremos escoger uno que merezca la pena.

#yoelijogeriatria

Perdón el autobombo sanitario, pero es uno de los días más importantes del año en el mundo sanitario. El inicio de elección de las plazas EIR, PIR, FIR y MIR.

Así que hoy, quizás un poco justos en el tiempo, pero os colgamos una serie de videos de porque escoger la especialidad de geriatría que estos meses han estado surcando “la nube” con el hastag #yoelijogeriatria

https://www.facebook.com/plugins/video.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fhistoriasdevocacion%2Fvideos%2F571186189718003%2F&show_text=1&width=560” target=”_blank”>Historias de vocación dr Juan Ignacio González

Y si no tenéis bastante con todo lo anterior para escoger geriatría en estos días, hechad un vistazo a este post de @marcoinzi, y acabaréis de convenceros.

Así que esperamos que dentro de poco nos veamos como colegas en https://gericsg.com

¿Cuál es la frecuencia respiratoria normal?

Perdón la autocita, pero para el artículo de este mes hemos escogido un estudio realizado en nuestro servicio #geriCSG, como ya hicimos al principio de curso. Pero es que esta carta científica del JAGS del 2013 es muy interesante, ya que sale hasta en la WIKIPEDIA, y eso no se consigue todos los días.

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Cuál es tu premio “calamar” 2016

Este primer mes de año como #preguntamaliciosa, vamos a presentar el premio “calamar”.

Es un premio honorífico, sin dotación económica, para aquel artículo, estudio o proyecto relacionado con la geriatría que se haya dado a conocer en las redes o en las revistas científicas durante el 2016. Pero consideráis que es tan vergonzoso que llega a ser trochante (sí, es como el premio Ignobel de geriatría).

El documento ganador tendrá el honor de ser el protagonista de la sección el artículo del mes de junio 2017, con el que cerraremos este curso.

Cualquiera puede presentar sus candidatos en el correo del blog gericsg@outlook.com (se mantendrá el anonimato del que lo presente).

Los candidatos los daremos a conocer en abril, tras lo cual se iniciará una votación popular. En caso de no haber candidatos ya veremos que hacemos.

PD: el nombre del premio ha sido escogido por una buena amiga internista (el Dr D. Herrero da fe de ello)

Por qué la geriatría, por el dr Pérez del Molino

En este mes iniciamos la minisección “nuestros vídeos recomendados”, y no podemos empezar con otro video que no sea el del dr Pérez del Molino del hospital Marqués de Valdecilla explicando la importancia de la geriatría, de dónde viene y lo que ha demostrado a nivel hospitalario.

Sé que muchos, por no decir todos, los que leéis esto, es porque os interesa la geriatría, y que muchos quizás ya habéis podido disfrutar de esta sesión, pero quizás alguno aún no ha podido disfrutarla, así que aquí la tenéis.

http://www.somosvaldecilla.com/web/video-formacion-online-valdecilla/servicio-geriatria-del-hospital-marques-de-valdecilla-de-santander.HTML

 

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Abrazando a la geriatría

Hay muchas canciones y hay muchos momentos. Pero no es tan fácil encontrar una que llene un vacío o que cree un espacio sólo para ella.

Últimamente, “Abrazado a la tristeza” de Extrechinato y tú, llena ese hueco que tengo guardado para la geriatría.

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Señora, ¿dónde tiene lo del botón?

Para reiniciar esta tanda de preguntas maliciosas, comenzaremos con una que cualquiera que haya ido a un domicilio de una persona mayor que viva sola, sabrá a qué viene.

Y es que si sustituimos “el botón” por “telealarma”, quién no sabe a qué nos referimos.

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