Archivo de la etiqueta: medicina

Consejos para los nuevos R1 desde la geriatría por @FatimaBranas y @ojedathies

 

Hoy con permiso de @fonenvillamocos, mi R mayor y maestra bloguera y su estupendo post “consejos que me hubiera gustado recibir de R1” quiero proponeros una nueva entrada hecha gracias a dos supergeriatras @FatimaBranas y  @ojedathies (sí es trauma, pero es nuestra geriatra honoris causa). Todo a raíz de la propuesta de los siempre interesantes @YourMedLife, ahora conocido como @amontanersan@mgalandejuana. Es algo tan sencillo, pero tan interesante, como la propuesta que hicieron el año de #consejospararesis.

Así que este año, con el permiso de los cuatro, os traigo un resumen de lo que creo que es más importante. Y es que estos consejos  no por ser del año pasado dejan de ser interesantes. 

Así que la entrada de esta semana puedo decir que se ha hecho sola gracias a ellos, y a unos cuantos más que respondieron en twitter.

  1. Llama a la puerta antes de entrar en la habitación de un paciente (y luego ciérrala para preservar su intimidad).
  2. Preséntate, dí buenos días y como te llamas y que papel cumples en el manejo de esa persona (#Hellomynameis)
  3. Dirígete PRIMERO SIEMPRE al paciente, a los familiares después.
  4. Pide disculpas si has hecho esperar mucho (esto es de cosecha propia).
  5. Respeta su intimidad, no lleves conversaciones paralelas en la habitación.
  6. Mira al paciente a la cara, a los ojos mejor (y si para ello te tienes que agachar o sentar de cuclillas, pues nada hazlo, no pasa nada).
  7. Si tienes que usar ordenador y mirar a la pantalla a menudo explícalo, y discúlpate por no poderlo mirar. También estaría bien que digas que le escuchas con toda tu atención.
  8. Explícale que le vas a explorar y pídele permiso para hacerlo.
  9. Escucha, mucho. Los detalles te darán el diagnóstico especialmente en la gente mayor. Si dejas hablar al paciente sin interrumpirle, te acabará diciendo qué la pasa y qué necesita.
  10. Al pedir una prueba, pregúntate si la estás pidiendo por el bien del paciente o por tu propia tranquilidad. ¿Te cambiará la actitud?
  11. No todos los pacientes con los mismos diagnósticos necesitan el mismo tratamiento. A veces es un arte acertar.
  12. Al terminar una conversación con el paciente, pregunta siempre si tiene alguna pregunta. Deja claro cómo pueden contactarte si la tienen.
  13. Es normal que no sepas algo. No lo ocultes. Sé honesto, y comprométete a averiguar la respuesta.
  14. Pregunta, pregunta, pregunta y pregunta. Aunque te sientas que eres “pesado/a”. Hay mucho conocimiento que no se adquiere de los libros. Aunque crea que las preguntas son “tontas”. Piensa primero en las personas que atiendes. De @martinfd78
  15. Aprende a guardar silencio cuando toque acompañar, no siempre hay que hablar
  16. NO JUZGUES. Eres médico, no juez.
  17. Sonríe
  18. Sé positivo que nada tiene que ver con ser tonto pero….por favor no entres en la espiral de quejarte constantemente! Cuando algo no esté bien dilo dónde lo tengas que decir y pasa del chismorreo.
  19. Y por supuesto….ESTUDIA!!!!! todos los días. La residencia se pasa volando y ese tiempo es oro. Estudia mucho.
  20. Las enfermeras no te cuestionan, es que tienen experiencia y quieren estar seguras con la info. Escucha sus consejos, tienen bastante ojo clínico.
  21. Todos son compañeros, cada uno fundamental en su rol e insustituible. Del celador al adjunto.
  22. Escuchad al resto de personal que tiene más mili que el palo de la bandera. De @desselebrada
  23. Aunque estés súper ocupado de guardia, trata el momento con TU paciente como un momento VUESTRO, sin interrupciones. Es importante que sepa que tiene toda vuestra atención.
  24. Sonreír, coger la mano, decir “gracias” son gestos baratos pero muy eficaces
  25. Eres sanitario y representas a tus colegas y al hospital desde el momento que llegas al curro. No sólo cuando estás delante de un paciente. Las actitudes de patio de instituto las puedes dejar para cuando salgas del curro. Que ya tienes veintipico años y cobras.
  26. Los momentos que más me tocaron cuando era resi, de actitudes de los “jefes”, se resumen en HUMILDAD y HUMANIDAD.
  27. El adjunto que se sienta con el paciente, sabiendo ambos que no va a poder curarlo; entre ambos establecen una hoja de ruta para el tiempo que les queda. 
  28. Utiliza un lenguaje fácilmente comprensible y evita el uso de siglas! De @BLGvbl
  29. Cuídate. Es un trabajo agotador, tanto física como mentalmente, e inevitablemente tendrás horas altas y bajas. Recuerda, no estás solo y siempre habrá alguien que pueda ayudarte. De @je_pala
  30. Y para terminar como bien nos recuerda @cobmed tras publicar esta entrada, también es importante recordar que somos trabajadores con deberes y derechos: “conoce tu convenio laboral, tú derecho a descansos obligatorios tras guardias de 24 h o conoce la normativa de supervisión en tu centro o comunidad”

@ojedathies tiene también unas recomendaciones específicas para dentro del quirófano. Pero como los que leen esto creo que pocas veces lo pisaremos como parte del personal, os recomiendo ir directamente a su timeline.

Por último aparte de los hilos originales al final, también adjunto otras recomendaciones de otros cracks tuiteros sanitarios que no os podéis perder.

 

 

Tan buena es la idea, que alguno sigue este año con ella 

 

Y hay muchos más consejos sabios e interesantes en este hastahg que no te puedes perder #ConsejosParaResis

Pero sobretodo recuerda que, aunque no te lo creas, pronto serás R mayor, y serás tú el que dé consejos.

 

Por qué tienes que escoger geriatría #yoelijogeriatria

 

Volvemos a estar a un mes para la fecha más importante a nivel sanitario en España. Y es que vuelve la elección de plazas EIR, PIR, FIR, QIR, RFIR, BIR y MIR, este año, creo que no me olvido de nadie.

Pero me voy a centrar en MIR y EIR que son las que pueden escoger geriatría.

Así que este mes como #preguntamaliciosa, lanzo una repetida, pero sencilla, cómo es que no vas a escoger geriatría con lo maravillosa que es.

No tengas dudas, aquí te dejo cientos de razones para que escojáis la, para mi, especialidad sanitaria más bonita y reconfortante, como es geriatría. Así que vuelvo a recomendaros unos cuantos vídeos sobre qué es la geriatría, tanto para médicas, como para enfermeras, lo que hacemos y porque escogerla.

Así que no lo olvides #yoelijogeriatria  ayer, hoy, mañana y siempre.

 

 

 

También podéis ver las razones de

@Wally_Gator_MD

o de @FatimaBranas para volver a escoger geriatría

Y no olvidéis echar un vistazo a porque una buena amiga te dice que escojas geriatría

Captura
Estas son las razones de nuestra colaboradora Gema para hacer geriatría

este post de @marcoinzi, y acabaréis de convenceros.

Captura.JPG

Así que esperamos que dentro de poco nos veamos como colegas.

“Por la senda de Roy Basch” por Eduardo Delgado

Hoy en el apartado #geriatriacultural está invitado uno de los pocos superespecialistas en psicogeriatría. Sí que somos muchos los que nos llamamos psicogeriatras, pero creo que son pocos los verdaderos. Y por qué digo superespecialista, porque es de los pocos médicos en España que han hecho la especialidad de geriatría y psiquiatría, una detrás de otra. Eso quiere decir que se han formado como mínimo durante ocho, sí lo digo bien, ocho años (dos periodos MIR) para poder valorar, diagnosticar y tratar a una persona. Así que tener aquí a Eduardo Delgado @edudelgadod para contarnos la historia del, quizás, psiquiatra más famoso, y de, quizás, la historia médica escrita más famosa es todo un honor. En espera, claro, de que escriba él su historia de psicogeriatria.

La casa de Dios

Cuando conocí a Roy Basch me sedujo “el Gordo”. La Casa de Dios, libro de cabecera de los estudiantes de medicina en Norteamérica, cayó en mis manos para que pudiese trazar una línea diferencial entre la geriatría y la medicina interna. Todo encajaba. El Gordo, un personaje lacónico, cínico, perspicaz y despojado de convencionalismos lograba con un talante afable unos resultados de salud excepcionales. Obviamente era el geriatra. A través de términos irreverentes y provocadores se sucedían historias hilarantes con final feliz. Sus pacientes iban mejor, acicalados y largados. No había lecciones magistrales. Su manejo biopsicosocial contrastaba con la meticulosa búsqueda de la enfermedad de “Jo“, su compañera internista. Ésta garantizaba un billete para una travesía por la iatrogenia con resultados nefastos para los gomers. Tengo el diagnóstico, puesto el tratamiento, pero ¿y ahora qué? Ya no camina y vive en un cuarto sin ascensor. ¿Por qué no camina? Radiografía, biopsia muscular…

1.jpg

En nuestro entorno, La Casa de Dios se considera un texto gamberro, proscrito por sectores de una medicina rancia y paternalista, poco ávida de autocrítica, y con la geriatría como especialidad marginal dentro de un sistema sanitario que atiende fundamentalmente ancianos. Kafkiano. Real.

Reparé en Roy Basch al releer El Monte Miseria cuando empezaba en esto de la psiquiatría. ¿Primero geriatría y luego psiquiatría? Aún sin mitomanía puede entenderse mi debilidad por el autor de la saga, Samuel Shem (seudónimo que utiliza el psiquiatra Stephen J. Bergman). Lo cierto es que cuando leí por primera vez Monte Miseria me resultó esperpéntico y alejado de mi realidad. En ese momento no existía nada más allá de la valoración geriátrica integral. Años más tarde y con muchos más encima, mientras el fonendo y los seguriles se escurrían poco a poco de la bata, Roy Basch centró mi atención.

Todo un periplo compartido, inimaginable cuando conocí a Roy la primera vez. Los primeros años fueron de formación y dedicación exclusiva al anciano, cuya atención casi nunca era especializada ni considerada. Niveles asistenciales, funcionalidad, fragilidad, trabajo multidisciplinar. Expertos en enfermos. Luego se sucedieron experiencias y enseñanzas variopintas sin fonendo ni exclusividad de grupo etario. Sin nada. Y con todo. Maestros asombrosos y expertos decepcionantes. Pude descubrir vericuetos de la salud mental caricaturizados magistralmente por Roy para finalmente compartir el elemento terapéutico que presenta como transgresor: la conexión; el valor terapéutico de lo interpersonal (relación paciente-bata blanca).

Este recorrido me lleva inevitablemente a reflexionar sobre nuestra realidad asistencial, absolutamente determinada por políticas sanitarias caleidoscópicas que ni entiendo ni comparto. Continúan sin centrarse en el más prevalente de sus usuarios, el anciano. O lo hacen a través de programas de cronicidad abanderados por oráculos de la enfermedad, de la pluripatología o de la polimedicación. No es país para viejos, pero es lo que hay. Y quienes les atienden avalan cada acto clínico con el poderoso respaldo empírico experiencial acumulativo de “he visto a muchos ancianos” (ley VIII de Monte Miseria). Expertos en enfermedades con una particular sensibilidad para su diagnóstico que específicamente son los que más se alejan del enfermo. Medicina Basada en la Evidencia en la que es sencillo encontrar datos relacionados con enfermedades, pero resulta costoso encontrarlos de ancianos o para ellos. Tomar conciencia de la sinciencia. Esa es mi realidad. Y Samuel Shem lo dejó por escrito. Y con excelsa incorrección política. No dejéis de conocerle.

Eduardo Delgado

2
Leyes de la psiquiatría de Monte Miseria

Cuál es tu burrocracia preferida

Yo participo en otro blog totalmente recomendable para los profesionales interesados en la geriatría. Es el blog de la SCGiG o #geribloc. Pues en una de mis últimas entradas hablé sobre el tiempo que pasamos delante del ordenador y lancé un par de preguntas:

¿Se ha ganado tiempo para el paciente al usar el ordenador en vez del papel?, y si no ¿por qué?. Dónde se ha ido ese tiempo, que el ordenador se supone nos hace ganar.

1206831605_740215_0000000000_noticia_normal

Sigue leyendo Cuál es tu burrocracia preferida

#yoelijogeriatria otra vez

Sólo estamos a un mes para, quizás, la fecha más importante a nivel sanitario en España. Otro año más vuelve la elección de plazas EIR, PIR, FIR y MIR, espero no olvidarme ninguna que sino luego me llueven cántaros.

Así que este año, perdonadme la repetición, pero vuelvo a reclamar vuestra atención para que escojáis la, para mi, especialidad sanitaria más bonita y reconfortante, que es geriatría. Así que vuelvo a recomendaros unos cuantos vídeos sobre qué es la geriatría, tanto para médic@s, como para enfermer@s, lo que hacemos y porque escogerla.

Así que no lo olvides #yoelijogeriatria  una, dos o cientos de veces.

Y no olvidéis echar un vistazo a este post de @marcoinzi, y acabaréis de convenceros.

Así que esperamos que dentro de poco nos veamos como colegas.

Perseguimos la buena vida, necesitamos la buena muerte

“Nadie quiere morir, ni siquiera quien quiere ir al cielo”, entonaba Rosana en una de sus canciones.

Hoy no me quiero morir. Quizá mañana sí. O quizá sea como Albina. Con 93 años, cada vez que ingresaba me decía que no se quería morir, que todavía tenía muchas cosas que hacer.

Desde el momento en que nacemos llevamos una compañera, escondida, innombrable… pero siempre está ahí. La muerte nos acompaña nada más dar la primera bocanada de vida.

Morir. No suele gustarnos hablar del tema.

dama y muerte 2

Sigue leyendo Perseguimos la buena vida, necesitamos la buena muerte

Ante todo, no hagas daño.

O lo que es lo mismo, e incluso me gusta más: Primum non nocere“. Es el título del libro autobiográfico escrito por Henry Marsh y que ha publicado la editorial Salamandra.

Encantada estoy de que el blog Hablando de Geriatría me haya invitado a colaborar. ¡Muchísimas gracias! Espero que os guste la obra elegida, para mí con muchos tintes geriátricos.

¿POR QUÉ LO RELACIONO CON LA GERIATRÍA? POR TRES RAZONES:

La primera es que es un escrito autobiográfico de un médico -neurocirujano para más señas-, así que, obviamente, “va de Medicina”. Y la Geriatría es una de las  especialidades en las que uno puede ejercer de médico al 100%, en el sentido más amplio de la palabra. Geriatría = Medicina.

La segunda es que realmente habla de situaciones frecuentes en Geriatría, como cuento más adelante.

Y la tercera es que el autor escribe al final de su carrera profesional, no es ningún jovenzuelo;  y deja vislumbrar en algún pasaje que es consciente de que, no dentro de mucho tiempo, podrá padecer cualquiera de las situaciones que le lleven a ser un paciente geriátrico [Inciso: porque un paciente geriátrico no es tal por su edad, sino por reunir una serie de características].

El autor demuestra su humildad cuando, en uno de los primeros capítulos, habla de descubrir los límites de la generosidad humana al explicar el trabajo de auxiliar de geriatría con ancianos dependientes; trabajo que había desempeñado durante sus años de estudiante. Se refiere con especial admiración al enfermero jefe de la unidad, “de paciencia y amabilidad increíbles con los internos“. Hablamos del Londres de los años 70, y del libro se deduce que la Geriatría ya estaba bastante bien desarrollada: tanto como para contemplar la terapia ocupacional, con balones al aire libre,  en los escasos días de sol londinense (“las caras de muchos pacientes estaban rojas, puesto que la mayoría tomaba el antipsicótico Largactil, que es fotosensibilizante”). Hay muchas anécdotas referidas a esa época como auxiliar de geriatría, y es especialmente curiosa la crítica ironía con que cuenta que, el día que venían los inspectores, quitaban el pijama a los ancianos (que siempre llevaban, para hacer más fácil el cambio de pañal y los lavados) y les vestían de traje (“algunos de raya diplomática“).

El conocimiento que tiene Henry Marsh del paciente anciano y su idiosincrasia queda también patente en un capítulo en el que habla del diagnóstico de un glioblastoma multiforme en un anciano. Como jefe que ya era el autor, pregunta a los residentes cuál es el factor más determinante extraido de la anamnesis y exploración física… ante los titubeos de sus pupilos, destaca que “lo más significativo era que no tuviese parientes. Jamás volvería a casa, porque no sería capaz de cuidar de sí mismo“.

En el libro, el autor reflexiona mucho sobre la muerte. Lo que sobrecoge, a lo largo del escrito, es cómo es lo suficientemente honesto para poner sobre la mesa los errores cometidos a lo largo de su carrera, errores que en ocasiones condujeron a muertes evitables. No sé si muchos médicos seríamos capaces de plasmar nuestros fallos de esa manera: ¡valiente, sin duda!

En definitiva, esta obra tiene un gran “poso” geriátrico y humanista. Y, como quien cata un vino, diré que también tiene “entrada en boca” de humor inglés, “notas de madera vieja” de medicina de hace unas cuantas décadas, el “retrogusto amargo” en tantas ocasiones inherente a esta profesión, y todo ello con la “frescura frutal” de una prosa sencilla y entretenida para cualquier lector.

Y concluyo con una de las afirmaciones del autor que me ha hecho reflexionar: “Es imprescindible que los médicos rindan cuentas; porque el poder corrompe“. ¿Estáis de acuerdo?

Sara Murias Loza – Un Fonendo en Villamocos

#yoelijogeriatria

Perdón el autobombo sanitario, pero es uno de los días más importantes del año en el mundo sanitario. El inicio de elección de las plazas EIR, PIR, FIR y MIR.

Así que hoy, quizás un poco justos en el tiempo, pero os colgamos una serie de videos de porque escoger la especialidad de geriatría que estos meses han estado surcando “la nube” con el hastag #yoelijogeriatria

https://www.facebook.com/plugins/video.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fhistoriasdevocacion%2Fvideos%2F571186189718003%2F&show_text=1&width=560” target=”_blank”>Historias de vocación dr Juan Ignacio González

Y si no tenéis bastante con todo lo anterior para escoger geriatría en estos días, hechad un vistazo a este post de @marcoinzi, y acabaréis de convenceros.

Así que esperamos que dentro de poco nos veamos como colegas en https://gericsg.com