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Reclamo por la asistencia psicogeriátrica

El 21 de septiembre fue el Día Mundial del Alzheimer y algunas páginas dedicadas a la divulgación del conocimiento geriátrico (Geriatricarea, Espacio de Psiquiatría Geriátrica, Geriatría en el espejo) y los medios de comunicación hicieron publicaciones al respecto.

Yo también he querido honrar tanto en este día como en todos los demás a todas aquellas personas de avanzada edad con patología de la esfera mental, no sólo demencia (entre otras, la enfermedad de Alzheimer), que no tienen un día asignado en el calendario.

Se calcula que, en 2030, 65.7 millones de personas tendrán demencia y, en 2050, 115.4 millones. En España, el 5.2% de personas entre 65-69 años padecerá deterioro cognitivo leve o demencia, cifra que asciende a 45.3% en personas de 85 o más años.

Pero no solo hay demencia… la depresión mayor sucede en el 1-4% de las personas de 65 o más años y su prevalencia aumenta con la edad. Se estima que el 10-15% de los adultos mayores tiene síntomas depresivos clínicamente significativos pese a no cumplir criterios de depresión mayor, y entorno a un 10% presentan trastornos de ansiedad. La psicosis tampoco es un fenómeno aislado en el anciano, con un 27% en aquellos que viven en la comunidad y hasta del 62% en los institucionalizados. El “paciente psicogeriátrico” no es solamente un paciente psiquiátrico con años, sino uno con un manejo clínico complejo en el que coexisten, además de su enfermedad (neuro)psiquiátrica, otras muchas patologías orgánicas, polifarmacia, vulnerabilidad y fragilidad que pueden influir o verse afectadas por la primera y que merman la calidad de vida del afectado y su entorno (sobrecarga del cuidador, institucionalización, negligencia en los cuidados, hospitalizaciones y muerte).

Después de leer estos datos, una se pregunta qué podemos estar haciendo al respecto. Se trata de un auténtico problema en una sociedad cada vez más envejecida en la que hay una alta prevalencia de trastornos psiquiátricos y neuropsiquiátricos, con todas las consecuencias que conllevan a nivel individual, social y económico. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Mundial de Psiquiatría (AMP) se hicieron eco de esta preocupación y en 1996 definieron la “psiquiatría geriátrica”, “gerontopsiquiatría” o “piscogeriatría” (rama de la psiquiatría dedicada a la atención multidisciplinar de la salud mental de personas en edad de jubilación y por encima de ésta que puede variar según los países y las prácticas locales. Se caracteriza por su orientación comunitaria y su aproximación multidisciplinar a la evaluación, diagnóstico y tratamiento); en 1997 elaboraron un documento de consenso sobre la organización de la asistencia psicogeriátrica donde establecieron los principios de dicha asistencia (integral, accesible, ágil, individualizada, transdisciplinar, responsable y sistémica), así como los componentes del entorno para su aplicación basado en un sistema de atención continuada (Figura 1).

Figura 1. Componentes de la red asistencial que deberían ser implantados en los diferentes sistemas sanitarios para conseguir un sistema de atención continuada.

Si bien estamos en el camino, aún queda mucho por recorrer.

España es un ejemplo de los innumerables países con escaso desarrollo de la psicogeriatría, uno de los más bajos de Europa. Para mejorar la calidad asistencial habría que comenzar por aumentar la visibilidad de la psicogeriatría mediante la concienciación ciudadana e incentivar y formar al personal sanitario favoreciendo el desarrollo de la subespecialidad en el ámbito de la medicina, psicología, enfermería, auxiliar, trabajo social, fisioterapia y nutrición. Desde que en 1989 la psicogeriatría fue reconocida como subespecialidad por primera vez en Reino Unido, solo 6 países cuentan con ella, pero solo la contemplan como parte de la formación médica (psiquiatría y/o geriatría) y no de las otras profesiones que deberían de conformar el equipo multidisciplinar. Los esfuerzos actualmente quedan en manos de los profesionales más sensibilizados con el mundo de la neuropsicopatología, que son más bien pocos (sobre todo geriatras), mediante la creación de sociedades de Psicogeriatría o realización de máster.

A nivel estructural, pese a las recomendaciones de la OMS, los servicios de Psicogeriatría apenas han logrado su desarrollo, existiendo una amplia variabilidad en su tipología, estructura, organización, extensión y composición de equipos, por no hablar de la falta de acondicionamiento de los centros sanitarios para este tipo de personas con unas exigencias particulares (pongamos por caso las salas de Urgencias). A nadie se le ocurriría pensar en un hospital sin una unidad coronaria o una sala de reanimación postquirúrgica, sin embargo, sí vería “normal” encontrarse a un paciente anciano gritando durante toda la noche, atado a una cama, solo y a oscuras ya que “pobres, a lo que llegamos”; ¿de verdad a nadie se le pasa por la cabeza qué estamos haciendo mal?

La evidencia científica es escasa acerca de la efectividad de los servicios de Psiquiatría Geriátrica. A modo de resumen, según lo descrito por la OMS, es fuerte para los equipos comunitarios multidisciplinares y débil para las unidades hospitalarias de agudos, con muy pocos estudios controlados llevados a cabo. Este punto, quizá, podría alentarnos a seguir investigando más que servir de excusa para tirar la toalla.

En nuestro país se producen grandes desigualdades en la atención a la persona con problemas de la esfera mental: la primera valoración es por parte del médico de Atención Primaria quien, según su criterio, derivará al psiquiatra, neurólogo o geriatra que, a su vez, según su avidez e implicación por el tema, ayudará al paciente en mayor o menor medida basándose en recomendaciones generales y, en muchas ocasiones, de difícil aplicación por la familia y/o cuidadores.

¡Necesitamos recursos!

No sólo económicos y sociales, por supuesto, sino humanos, en cantidad y calidad. Mentes que piensen en la creación, planificación y organización de los mismos. Como curiosidad, en España hay conocidas 6 unidades de memoria, 116 consultas monográficas de deterioro cognitivo, alguna consulta no contabilizada de psicogeriatría dependiente del servicio de Psiquiatría (como la del hospital geriátrico Virgen del Valle en Toledo), 0 unidades de hospitalización psicogeriátrica de agudos/media estancia en el sector público (sí algunas concertadas, con especial desarrollo en Cataluña) y 306 asociaciones de familiares de enfermos de Alzheimer, lo que nos habla de la profunda demanda social, a la que no se está dando voz.

En suma, y ya finalizando, necesitamos de una sociedad concienciada para poder elevar este problema a lo más alto en la lista de prioridades de nuestros políticos y de un personal cualificado y entregado para planificar la intrincada red de asistencia médica al paciente psicogeriátrico y hacerlo más visible en todos los ámbitos de la vida cotidiana.

Mª Isabel Tornero,

Ciudadana y médico.

Usa tu ordenador

Este blog es sobre geriatría, pero su idea inicial es que fuera hecho para y por residentes de geriatría. Así que ahora que entra una nueva hornada de residentes me gustaría contaros cuáles son las «aplicaciones médicas» que más uso en mi «ordenador». Seguro que faltarán muchas, pero por alguna hay que empezar. Para empezar siempre trabajo con android, por lo que si alguien me dice que en la «manzanita» hay mejores o más completas, pues no os sé decir, pero encantado de escucharos.

Lo único, no empezaré con las que más uso. Esa las dejaré al final porque aunque no lo penséis, seguro que son las que más usáis todos.

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La geriatría, la ciencia de la prevención

Vuelvo a escribir después de muchísimo tiempo, sé que demasiado. Uno da para lo que da, y las prioridades van cambiando con el tiempo. Pero la semana pasada tuve la fortuna de volver a poder formarme de forma presencial con el congreso SEMEG celebrado en Albacete. Como todos los congresos ha sido intenso. Pero ha sido sobretodo estimulante, así que aquí me veo de nuevo.

El título del congreso creo que ha sido más que acertado, MEDICINA GERIÁTRICA: LA CIENCIA DE LA FUNCIÓN.

Pocos congresos he visto con un título tan acertado. Os animo a echar un vistazo el programa, y veáis lo que os habéis llegado a perder.

Pero no escribo para contar lo que he oído, sino para intentar convencer a los próximos MIR el por qué apuntaros a este apasionante mundo de la geriatría. Y es que la geriatría no sólo es la mejor medicina de la función, sino que LA GERIATRÍA ES LA MEJOR MEDICINA PARA LA PREVENCIÓN.

Sí, lo has oído bien. Todas las ramas sanitarias tenemos como objetivo prevenir, y me atrevo a decir que una geriatra es mejor que cualquier otro médico especialista en ello.

Y digo esto convencido porque intentamos prevenir cualquier cosa que podáis llegar a pensar, para conseguir nuestro objetivo máximo que es «dar vida a los años, y no años a la vida». Pero tenemos que reconocer que no podemos prevenir una, como bien dice el dr López Otín. No sé si adivinarás que es esta única cosa que no podemos evitar. Pero lo siento, para saberlo tendrás que leer esto hasta el final.

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Como evitar una organización sanitaria edadista

Este año largo que llevamos tan raro, no sólo ha afectado a la vida laboral, ampliando el número de horas que hay que trabajar, sino que también ha afectado a las ganas de hacer este blog, y por tanto a su estructura y periodicidad. Ha afectado tanto, que ahora escribo cuando apetece, o cuando tengo tiempo.

Pero un día tan especial como el reciente 15.06 , día mundial de toma de conciencia del abuso y maltrato en la vejez no puede dejarse pasar por alto.

Pero no pensemos sólo en el maltrato hecho por las personas cercanas. El ageismo o edadismo quizás sea el maltrato más extendido. Incluso por organismos como la OMS, a quien se le ha ocurrido la genial idea de decir que el envejecimiento es una enfermedad, y no la adolescencia a la que ya tengo miedo de «acercarme».

Des Pero como suelo decir “la geriatría es la lucha contra el edadismo”, contra la discriminación por edad. Y contra esto no sólo hay que luchar en el día a día, sino que también hay que «luchar contra» el edadismo organizativo de los sistemas de salud, como bien nos cuenta la dra Inouye, una de los máximos referentes actuales a nivel internacional, en un reciente comentario en el nature aging y que hoy os intento traer aquí.

Y es que una persona mayor, sólo por ser mayor, ya desde antes de la COVID tenía y tiene una predisposición a una atención inadecuada en los servicios de salud. También tiene un mayor riesgo de morir independientemente de la enfermedad de base y de su pronóstico. Pero es que tiene también un riesgo de algo más grave aún ante el edadismo de las instituciones sanitarias, como es el riesgo de un deterioro cognitivo o funcional, con la consiguiente sobrecarga emocional para la misma persona y sus familiares.

La geriatría es la lucha contra el edadismo, también institucional #stopedadismo #oldlivesmatter

Así que, como nos dice la dra Inouye para empezar a evitar esto deberíamos empezar con una formación básica sanitaria para conseguir una mejor capacitación en los aspectos específicos en el diagnóstico y el tratamiento en los adultos mayores ayudará para combatir este ageismo. Igual que la mayoría de los profesionales de la salud sabemos que la atención sanitaria de los niños presenta muchas características propias en comparación con la del adulto de 40 años. Sin embargo, la mayoría de los mismos profesionales no comprenden o conocen que existe el mismo grado de distinción entre las necesidades de atención de un adulto de 40 años y la de un adulto de 80 o 90 años. Y parte de esto es debido a esta falta de formación en las universidades, que no sólo pasa en EEUU, sino también en España. Por eso un grupo de trabajo como el de la SEGG de formación es tan importante, porque la formación es más fácil cuanto más “niños” seamos, como bien dice @nuria_garro

En la lucha contra el edadismo es básico la formación de todos los profesionales de la salud desde el inicio de su formación

Con esto se puede conseguir que se conozca algo tan importante como es la presentación atípica de las enfermedades en las personas mayores puede empezar algo tan grave como un infarto cardiaco, no con el típico dolor de pecho, sino con una inquietud o un “decaimiento”. Esto no sólo dificulta el diagnóstico, sino que también el tratamiento adecuado.

Otra cosa que puede facilitar desarrollar la formación básica y mejorar el sistema de salud es conocer los riesgos de la polifarmacia y los efectos secundarios de esta. Para eso la dra Inouye recomienda los criterios de Beers (a los que sumo los STOPP-STAR) para adecuar el tratamiento farmacológico en los mayores.

Sin olvidar, y esto es cosecha propia, la importancia vital de que la persona se mueva y haga ejercicio esté donde esté. Aún más si está hospitalizado.

Otra muestra del edadismo del sistema sanitario que muestra la dra Inouye es la limitación al acceso a determinados tratamientos por la edad, no sólo como transplantes, sino a tratamientos sustitutivos como la diálisis, o a políticas de cribado (como mamografías o colonoscopias). Pero también, y sobretodo a algo tan importante como son los ensayos clínicos de fármacos, o como hemos vivido recientemente vacunas, que luego van a ser usados en su mayoría por personas muy mayores. Es importante destacar que esta exclusión limita la capacidad de evaluar la eficacia, la dosis y los efectos adversos de los tratamientos en las personas muy mayores.

Pero ahora con la COVID19 aunque ha salido a la luz la discriminación por edad, la dra Inouye propone que sea una oportunidad sin precedentes para rediseñar un sistema de atención médica antiedadista que mejorará los resultados de salud para todos. Para ello aporta una serie de ideas para evitar esta discriminación por edad.

Es importante la lucha contra el edadismo institucional. Pero también el del «día a día» y organizaciones como https://twitter.com/GeroActivismo hacen un importante papel

En primer lugar recomienda construir sistemas de salud amigables con las personas mayores a nivel mundial que incluyan a los propios mayores, sus cuidadores y expertos en geriatría como parte de la solución. Estos sistemas deben trabajar para reducir las barreras de acceso a todos los niveles. Sí que en España está el ejemplo del hospital Infanta Leonor, pero creo que ahí se queda.

En segundo lugar recomienda fomentar una mejor educación y formación de los profesionales sanitarios en aquellas características propias de los mayores y libre de prejuicios relacionados con la edad. Dicha formación ayudará, como decía antes, a aumentar la conciencia sobre la presentación atípica de la enfermedad y reducirá la polifarmacia y la prescripción de medicamentos inapropiados. Otra medida es brindar una atención de calidad, coordinada y evitando la atención subespecializada basada en órganos y sistemas. Recomienda que la atención sea supervisada por un equipo interdisciplinario que brinde atención centrada en la persona guiada por las metas y preferencias dichas por la propia persona mayor, no en un “racionamiento de los recursos” basados en la edad. También recomienda avanzar en la “gerociencia”, la cual se centra en el desarrollo de tratamientos biológicos para mejorar la duración de la salud, con el objetivo de mejorar la longevidad saludable, o lo que es lo mismo, dar vida a los años. Otro aspecto a mejorar para conseguir este objetivo es favorecer la participación de los cuidadores, mejorando la comunicación, controlando los tratamientos y mejorando la adherencia y el seguimiento.

Igual que hay ciudades amigables de las personas mayores, porque no crear una red de hospitales amigables

También nos recuerda que acceder a la experiencia geriátrica y al conocimiento de las preferencias del paciente es esencial en el complejo proceso de toma de decisiones, particularmente durante tiempos de escasez clínica, como los recientemente vividos. El racionamiento solo por edad no debería ser el criterio único. Otro punto importante, ya nombrado, es la inclusión en estudios científicos en tratamientos y vacunas.

Así que tenemos mucho por hacer para evitar el pensamiento de que «los adultos mayores son prescindibles”. 

Porque como concluye la dra Inouye, mejorar la atención de las personas mayores y crear un sistema de atención de salud óptimo y amigable con las personas mayores ayudará a todos, incluido nuestro yo actual y futuro.

Bibliografía

Inouye, S.K. Creating an anti-ageist healthcare system to improve care for our current and future selves. Nat Aging 1, 150–152 (2021). https://doi.org/10.1038

Miralles R. Formación de Geriatría en el pregrado: estudiantes y ancianos se lo merecen. Rev Esp Geriatr Gerontol. 2015 Mar-Apr;50(2):53-5. Spanish. doi: 10.1016/j.regg.2014.11.008. Epub 2015 Jan 22. PMID: 25617911.

By the 2019 American Geriatrics Society Beers Criteria® Update Expert Panel. American Geriatrics Society 2019 Updated AGS Beers Criteria® for Potentially Inappropriate Medication Use in Older Adults. J Am Geriatr Soc. 2019 Apr;67(4):674-694. doi: 10.1111/jgs.15767. Epub 2019 Jan 29. PMID: 30693946.

O’Mahony D, O’Sullivan D, Byrne S, O’Connor MN, Ryan C, Gallagher P. STOPP/START criteria for potentially inappropriate prescribing in older people: version 2. Age Ageing. 2015 Mar;44(2):213-8. doi: 10.1093/ageing/afu145. Epub 2014 Oct 16. Erratum in: Age Ageing. 2018 May 1;47(3):489. PMID: 25324330; PMCID: PMC4339726.

Consejos de una enfermera #DiaInternacionalDeLaEnfermera

Esta semana pasada se ha celebrado un día muy importante, el #diainternacionaldelaenfermera, y aunque sea con un poco de retraso, nos gustaría comentar las reflexiones de una compañera enfermera, que como dice Cervantes, de cuyo nombre no quiero acordarme, para facilitar el trabajo en una planta de hospitalización. Sabemos que cada equipo tiene sus características, pero nosotros trabajamos sobretodo en la hospitalización de agudos/subagudos, y por esto nos vamos a centrar en esto.

Un aplauso para toda las enfermeras, sin olvidar a las auxiliares de enfermería
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La difusión en redes de geriatría es ciencia #preguntamaliciosa

En mi unidad tenemos una costumbre, que es la «discusión de los trastos viejos». El viernes a la hora del café hablamos de lo humano y lo divino. Desde cuál es la mejor canción, que aquí con permiso de «resi fashion» gana «SuperP» (a la que dedicamos la canción final de esta entrada), a cosas más serias como si escribir en un blog es ciencia o no es ciencia.

Esta es una discusión (o #preguntamaliciosa) que tengo a menudo con César “Flash” del gran equipo de investigación de mi centro, y que para desgracia del resi de turno, tiene que aguantar. «Flash» claramente dice que no, porque es una cosa «personal», sin revisión y sin método científico, por lo que cree que no se le debe considerar ciencia.

Y yo que voy a decir si ya llevamos seis años escribiendo esto. Que hoy día la ciencia, y no sólo la ciencia, sino cualquier cosa, sin difusión/publicidad no es nada (gracias Andy Warhol). Y es que por mucho que investiguemos, sino llega a la gente para qué hacer ciencia o investigar.

«Comunicar es un arte bastante simple. Lo que puede ser endiabladamente difícil es hacer que la gente te escuche» Andy Warhol. Substituye «comunicar» por geriatría y ya tienes el objetivo de este blog

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Geriatría, la especialidad que no debes dejar escapar

Así de claro os lo digo. Geriatría es la especialidad que no sólo cambiará tu futuro, sino el de todos tus compañeros, y sobretodo el futuro de aquellas personas con las que vas a tratar a partir de tu elección MIR.

Y es que a partir del 16 de junio parece que empezará la elección MIR, EIR y del resto de formaciones sanitarias especializadas (EIR, PIR, FIR, QIR, RFIR, BIR y MIR, este año, creo que no me olvido de nadie). Por desgracias sólo las EIR y MIR tienen la suerte de poder escoger esta especialidad. Lo siento mucho por el resto que no tienen tanta suerte.

Yo cada vez lo tengo más claro que #yoelijogeriatria. Así que no tengas dudas y #escogegeriatria. Aquí te dejo 10 razones que no las doy yo. Y es que este año es todo un orgullo ver como médicos a los que estoy ayudando, y en especial la dra Beatriz Ortiz quien ha editado tan bien el video donde cuentan porque tienes que escoger geriatría.

Así que no lo olvides #escogegeriatria

Así que apuntantate estas fechas 27 de mayo y 10 de junio porque allí podrás preguntar directamente todo lo que te interese.

Pero si aún con las razones que te dan tus R mayores no tienes suficiente, acá van muchas más razones.

También podéis ver las razones de

@Wally_Gator_MD

o de @FatimaBranas para volver a escoger geriatría

Y no olvidéis echar un vistazo a porque una buena amiga te dice que escojas geriatría

Captura

Estas son las razones de nuestra colaboradora Gema para hacer geriatría

o este post de @marcoinzi, y acabaréis de convenceros.

Captura.JPG

Así que esperamos que dentro de poco nos veamos como colegas.

Respuestas geriatría #2MIR21

Después de la experiencia del año pasado con las respuestas MIR, donde me divertí bastante, he querido repetir la experiencia propuesta de @casimedicos para colaborar a responder las preguntas MIR de este año. Este año han sido poquitas las preguntas específicas sobre geriatría, sólo 2. Aunque me he atrevido a responder de forma rápida alguna más donde me he visto claramente interpelado.

Pero antes de empezar con lo que toca, quiero felicitar a todos los que habéis hecho ayer el examen MIR, así como al resto de opositories (EIR, FIR…) por todo el esfuerzo y trabajo que habéis hecho durante tanto tiempo. Os merecéis un gran aplauso.

Y ahora sí a lo que toca:

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Lo más fácil

Hace unos meses, en realidad una eternidad, me medio enfadé con una compañera del hospital, cuando me soltó al comentar una señora que se estaba muriendo que solía hacer «lo más fácil». Y es que para eso nos formamos todos, para hacer lo difícil, fácil, incluso si estamos ante una persona que se está muriendo.

No me pidáis entrar en un quirófano, porque me desmayo. Ni siquiera me pidáis cambiar una lámpara, porque para mi es una cosa casi de ciencia ficción. Ni usando un tutorial de youtube lo intento por si acaso. Pero en esto sí que me consido un “experto”, y hasta creo que podría grabarme para youtube o para un podcast, sino fuera porque me da bastante corte hablar en público.

Y es que cuando uno trabaja en geriatría tiene una gran ventaja, la de poder superespecializarse fácilmente. Uno puede desde trabajar en urgencias, a trabajar en psicogeriatría, o en ortogeriatría, o en una residencia, o en una planta de hospitalización de agudos entre muchos otros sitios.

Pues yo he decidido “superespecializarme” en dos o tres cosas, como creo que ya habéis comprobado. Una de ellas es algo que nos suele tocar hacer en geriatría, estemos donde estemos, y es la preparación al final de la vida. Así que sí, me considero superespecialicista en los momentos de final de vida.


Cuando le pregunté a qué se refería con lo más fácil, me dijo «no hacer nada». Lo malo de escribir un blog, es que inmediatamente le pasas un enlace diciendo justamente lo contrario. Porque lo más fácil es hacer lo que dicen que tenemos que hacer los libros/protocolos de turno y esperar a ver que pasa.

Pero los que hemos optado por hacer geriatría, hacemos “lo más fácil”, que es valorar el equilibrio entre iatrogenia (pasarse de hacer cosas sin ningún objetivo curativo) y nihilismo (no hacer lo suficiente). Pero esto no es un arte, sino que es una ciencia. Y esa ciencia, perdón por mi subidón, se llama, como digo entre otras, geriatría. Digo que no es la única especialidad médica que hace esto, pero sí que es una donde se ve más claro. Sí que en todas las especialidades hay un equilibrio, pero el débil equilibrio que existe muchísimas veces en geriatría, donde en un lado suele estar habitualmente la muerte, creo que es clarísimo. Y para ello nos formamos en «lo más fácil» que es conocer la medicina, hablar y escuchar.

Esta es una de las imágenes que más he usado como geriatra, una simple balanza

En medicina nos preparan para actuar, y en general para actuar con decisión. Hay momentos en los que está clarísimo, porque no hacer nada produce la muerte, como en una parada cardiaca.  Pero en el mundo de la geriatría, todo es debatible. Porque lo habitual es que una parada cardiaca, no lo sea, sino que es “la muerte”. Por eso como decía en la última entrada una buena valoración geriátrica ayuda, y mucho, a tomar decisiones. Porque las personas mayores no son sólo una situación clínica. Pero al final, como toda herramienta, depende de algo tan fácil, pero a la vez tan difícil, como es la comunicación.

Así que a lo que mi compañera se refería de no hacer nada, le respondo fácilmente. Hago lo más fácil que es intentar todos los días seguir aprendiendo medicina a través de literatura científica y evitando los bulos. Pero otra cosa que hago es “sentarme y hablar el tiempo que sea necesario” para tomar la decisión más adecuada. ¿Esto “es no hacer nada”?. Si acaso es en lo que consiste, o debería consistir la medicina: en conocer a la persona, sus pros y contras, aunque sea de forma rápida, y según ello actuar en consecuencia.

Así que en lugar de “explico lo que le pasa y el tratamiento que toca y hablamos mañana”, paro a “sentarme el tiempo que sea necesario, explico, respondo, vuelvo más tarde por si tienen dudas, y vuelvo a responder”, no es lo más fácil, es lo más difícil. Y si se está ante una persona en sus últimos momentos de vida, aún es más difícil. La prueba es que hacerlo bien lleva mucho más tiempo. Porque el final de vida es una de las mayores urgencias a las que me enfrento.

Además hay que pensar que en geriatría el proceso de toma de decisiones se complica por múltiples factores: barreras de comunicación por problemas de audición o por problemas de memoria. También es en general una generación donde el paternalismo médico es lo habitual, donde no suelen existir las decisiones avanzadas, o no se suele hablar/escuchar que hacer en caso de ponerse mal. Donde lo normal es dar “la voz” a los familiares. Pero también existen barreras “técnicas”. Y es que habitualmente gran parte de la literatura científica en la que basamos nuestro conocimiento, excluye a las personas mayores, y si son frágiles aún más.

Así que lo que hacemos creo que no es fácil, es difícil. Pero aún es más difícil si no nos sentamos y hablamos. No sólo con la persona a quien nos debemos como profesionales, sino no vamos a mentir, con la familia. Porque al final la familia es la que en general no sólo apoya y cuida en los momentos difíciles, sino que también es la que se queda aquí llorando la pérdida.

Sí que para comunicarse hay una serie de recomendaciones. Pueden ser de andar por casa, como bien nos resumieron @ojeda-thies y @FatimaBranas entre otras en una entrada obligada para todos.

Pero si son regladas mucho mejor. Así que comuniquémonos, pero también formémonos en ello, no nos conformemos con las de andar por casa. Porque existe un gran déficit de formación en comunicación, tanto en las universidades, como durante toda nuestra carrera profesional. Cuántos cursos o artículos sobre comunicación existen en comparación con los que explican la última guía o medicamento de turno.

Para empezar, quizás unas recomendaciones básicas son las dadas en el modelo de Ruiz, y que podéis profundizar más en este artículo

  • Conectar con el paciente/familia
  • Identificar y Comprender los problemas de salud del paciente/familia
  • Acordar con el paciente/familia sobre el/los problemas, las decisiones y las acciones
  • Ayudar al paciente/familia a entender, elegir y actuar

Así que sí os recomiendo hacer como yo, «hacer lo más fácil»: formarme, hablar y escuchar. Esto último aunque lo hago desde que tenía más o menos un año, sé que aún me queda mucho por aprender. Y más ahora cuando la interacción personal se ha perdido en muchas ocasiones por una conversación rápida con la persona enferma, y con una voz al otro lado de un teléfono.

Bibliografía

Voumard, R., Rubli Truchard, E., Benaroyo, L. et al. Geriatric palliative care: a view of its concept, challenges and strategies. BMC Geriatr18, 220 (2018).  

Rivera-Rey A et al. Análisis de la formación en comunicación y la relación médico-paciente en los grados de medicina en España. index comunicacion nº 6 (1) 2016 Pág 27-51

Sobrino López A. Comunicación con el paciente al final de la vida: procurando el bienestar, reduciendo el sufrimiento. AMF 2010;6(3):134-141

Por qué sé que trabajo en #geriatria

Vuelvo a una de mis secciones favoritas, la #preguntamaliciosa. Esta vez dedicada a las nuevas E0/R0, y en especial a aquellas que habéis empezado vuestro camino por este maravilloso mundo de la geriatría. Lo siento por los PIR, FIR, QIR, pero creo que no tendréis la suerte de poder disfrutarlo tan a menudo como nosotros.

Y una pregunta habitual que una se hace cuando empieza la residencia, es cuándo se empieza a sentir de la especialidad que ha escogido. Así que he escogido algunas de las frases que te harán considerarte todo un E1/R1 de geriatría.

miradas que curan
No puedo aguantar sin volver a poner esta foto de Yasmina Segarra

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