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¿Puedo tomar menos pastillas de las que tomo?

La semana pasada os hablé de algunas cosas de fármacos, como la isoapariencia.

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Pero NO sólo esto es importante. Más importante como decía es saber si las pastillas que tomas son necesarias, porque no vamos a mentir que alguna vez, por no decir muchas, puedes quitarte alguna pastilla. Así que partiendo de las 7 reglas de un blog imprescindible como es pastillaslasjustas.org os vamos a recomendar un decálogo a seguir en relación a la medicación.

Conoce los medicamentos que tomas

Y es que es difícil saber qué medicamentos toma uno, como hemos comentado en alguna ocasión.

Así que periódicamente revisa los medicamentos que tomas. Hazlo junto con el médico, la enfermera o el farmacéutico que sea de tu confianza, o con todos, y así más “errores” se pueden detectar.

Y si puedes lleva contigo una lista de lo que tomas en la cartera, mejor. Nunca sabes cuando la vas a poder usar.

Da una oportunidad a las opciones no farmacológicas

Antes de iniciar un nuevo tratamiento, asegúrate de que no existen alternativas sin pastillas y de que el medicamento es realmente necesario.

Por ejemplo el abandono del tabaco, el ejercicio y perder peso pueden solucionarte muchos sinsabores de pastillas.

No todo se cura con medicación

Hay dolencias o enfermedades que no se curan con medicación, aunque esto pueda sorprenderte.

El más típico y habitual es el catarro/gripe, y más en esta época. Hay un refrán que me decían continuamente de niño de que “el catarro se pasa con pastillas en una semana, y sin pastillas en siete días”. Refrán que parece que ahora se ha olvidado.

Medicamentos, los justos y necesarios

Tan importante para tu salud es tomar un medicamento necesario como dejar de tomar los innecesarios, y siempre puede haber alguno no tan necesario.

Se sabe que cuando alguien toma más de 5 pastillas, que es lo que llamamos polimedicación, el riesgo de efectos secundarios, incluso el riesgo de muerte, aumenta.

No hay medicamentos de por vida

Un medicamento puede ser adecuado en un momento de tu vida pero más adelante puede dejar de serlo, no servir de nada o incluso llegar a ser perjudicial.

Para esto se han creado algunas herramientas que nos pueden ayudar como los criterios STOPP-START, o una gran aplicación recomendada por @cuadrosrobinson como es http://medstopper.com/ que pueden ayudar a evitar el uso inadecuado de fármacos.

Los cambios, poco a poco

En geriatría hay un lema que dice “empezar despacio y subir poco a poco”.

Si las circustancias lo permiten, al comenzar a tomar varios medicamentos al mismo tiempo, es preferible que empieces primero con uno, luego con otro… y con la menor dosis posible. Así disminuyes el riesgo de que ocurran efectos indeseados y sabes, en caso de que aparezca, que pastilla ha sido.

No hay medicamento libre de riesgos

Si tomas muchos medicamentos o has comenzado a utilizar recientemente alguno nuevo, cualquier síntoma diferente que notes puede ser un efecto adverso, así que coméntalo con tu sanitario más cercano (enfermer@ o médic@) para ver si es algo pasajero o es mejor quitarlo. Hay medicamentos que al principio de tomarlos producen algunos síntomas como mareos o náuseas, que al poco desaparecen. Pero pregunta.

Lo nuevo no siempre es mejor

Los medicamentos que llevan más tiempo en el mercado son más conocidos y su uso suele ser más seguro que los novedosos, ya que se tiene más experiencia. Esto implica que se conoce mejor que efectos secundarios pueden producir, sobretodo al empezar a usarlos como decíamos. Y también se conoce mejor como intentar prevenir o minimizar estos síntomas.

Revisa tus fármacos antes de irte de el alta del hospital

Perdón que saque mi lado hospitalario, pero creo que no puede faltar este apartado. Y es que tras un ingreso hospitalario se suelen producir varios cambios de medicación que pueden facilitar los errores de medicación. Así que antes de irte pregunta si tienes cualquier duda.

Tu especialista está más cerca de lo que tú piensas

Cuantas veces has pensado que sólo “el especialista del hospital” que hace años te “puso” la pastilla te la puede quitar. Pues tu médico especialista de familia y comunitaria probablemente también puede valorar si la necesitas, porque TAMBIÉN ES ESPECIALISTA. Así que si alguna vez te dice que es mejor quitar una medicación hazle caso.

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Perseguimos la buena vida, necesitamos la buena muerte

“Nadie quiere morir, ni siquiera quien quiere ir al cielo”, entonaba Rosana en una de sus canciones.

Hoy no me quiero morir. Quizá mañana sí. O quizá sea como Albina. Con 93 años, cada vez que ingresaba me decía que no se quería morir, que todavía tenía muchas cosas que hacer.

Desde el momento en que nacemos llevamos una compañera, escondida, innombrable… pero siempre está ahí. La muerte nos acompaña nada más dar la primera bocanada de vida.

Morir. No suele gustarnos hablar del tema.

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¿Qué significa la muerte digna?

Actualmente está en el candelero político español el tema de la eutanasia. Así directamente, sin el eufemismo de “muerte digna” que tanto gusta en los medios de comunicación o en el propio google (hay 48 millones de referencias en inglés para muerte digna y “sólo” 17 millones para eutanasia).

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Qué excusa te has dado para subir las barandillas al final de la vida

Pues sí, tengo fijación con las barandillas hospitalarias. Ya hablé de ellas hace un tiempo, al principio de esta historia. Y hoy vuelvo a hablar de ellas.

Y es que tengo una cruzada personal con ellas. Creía perdida de antemano, pero me divierte seguir intentandolo. Pienso perdida, primero por las propias personas que muchas veces las piden “por seguridad”, como decía Eva en un comentario en la entrada previa. Aunque otras veces agradecen que les preguntes si les importa no tenerlas.

Pero tenerlas cuando alguien se está muriendo y está sedado, creo que es totalmente innecesario. Y de eso va la pregunta maliciosa de este mes.

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Y basta con vacunarnos para prevenir la gripe

Estas semanas pasadas hemos estado hablando de la importancia de vacunarse, y en especial de vacunarnos de la gripe. ¿Pero con vacunarnos basta para evitar pasar la gripe?

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Este es el culpable de la gripe española

Pues claramente no. Como dijimos la efectividad es de entre un 30-40%. Así que si al final cogemos la gripe, podemos ayudar a evitar contagiarla a otras personas con pequeñas actuaciones que son muy fáciles de hacer. Sólo es proponérselo.

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Y de qué más hay que vacunarse

La semana pasada os hablé de la vacuna de la gripe. Pues esta semana toca repasar las otras vacunas que si eres mayor te tienes que plantear vacunar. Y si ya las tienes fantástico.

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La vacuna de la gripe protege tu salud y la de los que te rodean

La semana pasada os preguntábamos si os ibais a vacunar y yo os decía que sí. Y es que me voy a vacunar de la gripe.

Y es que como dice el reciente documento de la sociedad española de geriatría y gerontología (SEGG) sobre vacunas, y que he plagiado para el título de este post, las vacunas protegen la salud. Y de eso hablaremos esta semana, aunque dado el periodo que viene ahora nos centraremos en la vacuna de la gripe.

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Con este póster quién no se apunta a vacunarse

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El día que una bandeja voló por los aires

¿Forzamos la ingesta en ancianos con demencia?

Pasando por los pasillos del hospital oía rogar a mi compañera Eva: “María, abre la boca, cariño, por favor…” Más gracia nos hacía otra paciente, que respondía como una niña rebelde: “¡No quiero!”. Un día vimos volar una bandeja de comida por los aires en el comedor, volcándose también la mesa. ¡Lo terrible que debió parecerle aquella comida al paciente! Hay poca literatura especializada al respecto, y para nosotros se trata de ¡un dilema diario!: ¿le obligamos a comer?.

Un día me acerco a una anciana paralizada ante su comida y mirando con recelo alrededor. “¿Por qué no comes, querida?” y me responde bajito: “Es que me quieren envenenar…” Su delirio de perjuicio fue remitiendo en días (el haloperidol, el hambre acumulada). Ancianos de personalidad dominante se niegan “porque no necesitan  ayuda”, pero pasando los días ya no es preciso que les camuflemos las pastillas trituradas.

Han sido momentos estresantes, de escupirte en el uniforme, agresividad verbal, física, para nosotros y sobre todo para el familiar/cuidador que se marcha impotente llorando. Se requiere mucho apoyo para el afrontamiento al estrés de la nueva situación. En ocasiones, de forma temporal, recomendamos que ellos no les den de comer (el paciente les toma el pelo) y que dejen que “la bata blanca” les releve unos días.  En esos momentos la patología psíquica añadida y de base debe ser tratada intensivamente y los suplementos nutricionales son un cable para salir de una conducta regresiva de negativismo. Puede arrastrarlos a una arriesgada situación de complicaciones somáticas en cascada.

Existe una asociación conocida de mayor mortalidad en estas conductas, un rechazo presente en más del 9% de pacientes geriátricos ingresados. Ello podría arrastrar al “síndrome de deslizamiento” o un triste dejarse ir por un sentimiento de aislamiento social que nos deja impotentes a todos: muchas horas solos, muchas comidas solos…mueren solos…

Pero hemos visto alguna situación difícil resuelta: una señora con demencia precoz cuya dieta consistía en  bocadillos y naranjada. La cuidadora la perseguía a todas horas. Comenzamos a sentarla a comer su bocata en una bandeja, luego añadimos un nuevo plato, hasta que la vímos comer a su hora su bandeja completa (y que no ofrecieran alimentos fuera de horario).

Las razones al negativismo a veces resultan ser fisiológicas como son el deterioro de la deglución, expresado en un pánico a atragantarse (gran valor nuestra Logopeda Mireia, que recomienda el uso de espesante o no). También produce molestia una prótesis dental inadecuada, que llaga la boca. Un cambio de la misma o en la textura mejora la situación (gran labor realiza nuestra dietista, Helena, con dietas personalizadas).

A un par de señoras su demencia les está impidiendo saber cómo se coge un tenedor, cómo llevar la cuchara a la boca. Les produce verdadera vergüenza y rabia que les demos de comer, se llegan a ofender. Realizamos una guía secuenciada, ofreciendo plato por plato, tratando de evitar el temido síndrome de discapacidad iatrogénica, una dependencia exagerada dando de comer en boca (por proteccionismo, pena, prisas).

Comer debería ser solamente “por placer” según el informe Confort Feeding Only. Forma parte del cuidado basado en el confort, evitando situaciones estresantes, de forma menos invasiva. Algunos familiares manifiestan conductas inapropiadas (tapar la nariz, bajar la cabeza, apretar la boca).

El objetivo de las intervenciones de enfermería (D.Orem) es identificar en qué fase se sitúa el deterioro cognitivo, funcional y de la deglución del paciente, cuando aparece un déficit de autocuidado en la alimentación. El momento de comer debe asociarse a una situación placentera.

Recuerdo decir a mi abuela cómo disfrutaba en su lecho de muerte el abuelo Isidro cuando le daba natillas: “qué bueno está esto”. No lamento tampoco los dos vasos de gazpacho que se bebió mi padre horas antes de morir (era su bebida favorita). Pensemos en otra manera de tratar y cuidar, más respetuosa con la voluntad y autonomía del paciente, equilibrada con sus necesidades nutricionales reales para su edad y estado.

 

Fdo: Silvia Sánchez

Cuidadores: los profesionales que curan dedicando su tiempo

¿Habéis hecho un vaso de agua con espesante alguna vez?
Hola, me llamo Gema, soy licenciada en medicina y cirugía, especialista en geriatría, máster en cuidados paliativos… Y hasta hace unos años nunca había tenido que utilizar espesante para que lo tomara mi abuela.
Curar: del latín curare, cuidar…

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