Buscando la belleza en nuestro interior

Es un honor para nosotros el publicar este post realizado por el Dr David Pérez Martínez (@daperezm), editor de neurowikia y jefe de servicio de neurología del 12 de Octubre. También quiero darle las gracias por su colaboración, y sobre todo lo que me enseñó como residente en las guardias compartidas.

Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla” Confucio.

¿Dónde reside la belleza? ¿Es la estética una cualidad intrínseca de los objetos o está en los ojos del ser humano que lo percibe? Hoy nos parece obvia esta respuesta, pero hace un par de siglos existía un debate profundo sobre en qué consistía la belleza y cuáles eran las propiedades de los objetos y obras que consideramos bellos. La estética, el arte y la belleza están sutilmente entrelazados en el observador, lo que a un sujeto le puede parecer decadente y repulsivo, el mismo estímulo puede resultar atrayente y elegante para otro.

stendhalStendhal

El célebre escritor francés Stendhal (pseudónimo de Henri Beyle) decidió ir a vivir a Italia en 1815, recorriendo el país en un tour del incipiente turismo cultural que comenzaba a experimentar Europa en el siglo XIX. En ese recorrido llegó a Florencia en 1817 visitando sus impresionantes monumentos renacentistas, incluyendo la Iglesia de la Santa Croce. Quien ha visitado Florencia conoce dicha Iglesia por su impresionante fachada recubierta de mármol y su interior plagado de célebres sepulcros, siendo el más famosa el del pintor (y escultor) Miguel Ángel. Es posible que Stendhal entrase en el templo al atardecer, cuando el sol ilumina la entrada y la tumba del célebre pintor, exacerbando sus cualidades estéticas. No lo sabemos, pero lo cierto es que a su salida comenzó a encontrarse mal, perturbado por la impresión que le había ejercido la visita al templo. En palabras de Stendhal: «Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme». Nuestro escritor tuvo que ser atendido por sus acompañantes y descansar del esfuerzo estético que había realizado. La belleza ejerce un poderoso efecto sobre algunas personas, desencadenando un enorme efecto sobre nuestro sistema emocional. Los síntomas disautonómicos que sufrió Henri Beyle se conocen hoy en día como “Síndrome de Stendhal” y son una prueba clara de que la belleza se encuentra en nuestro cerebro, no en el objeto observado, ni en los ojos del observado…sino algo más atrás.

A finales de los años 80 del siglo XX, Semir Zeki, neurocientífico en el University College de Londrés comenzó a estudiar el sistema visual cerebral en primates, trasladando dicha investigación a los seres humanos más adelante. Desde entonces ha trabajo en la percepción visual de la belleza creando una nueva disciplina que se la ha dado a conocer como Neuroestética. Sus estudios son apasionantes en la medida que podemos observar qué áreas parecen involucrarse en la decodificación de la percepción visual y la implicación en la valoración cualitativa de un objeto sea interpretado como “bello” o “feo”. Los estudios de Zeki confirman que la percepción visual es decodificada en las áreas visuales primarias accediendo al conocimiento semántico (el qué de la percepción) en la corteza temporo-occipital, mientras que percibimos sus cualidades espaciales (el dónde de la percepción) en la corteza parieto-occipital. Pero los experimentos más interesantes estuvieron relacionados con la percepción estética del estímulo visual. De esa forma, si la percepción era considerada como “bella” se observaba una activación predominante en la corteza orbito-frontal, mientras que si el estímulo era considerado “feo” o “repulsivo” la activación era predominante en el núcleo de la amígdala y en la corteza motora primaria. Estos hallazgos nos confirman que el denominado sistema límbico, clave en la modulación de las emociones, está íntimamente ligado a la percepción de la belleza. En cierta forma, algo se trasforma en arte cuando nos provoca emociones…pero no es sólo un eslogan publicitario, es un hecho neurobiológico.

David Pérez Martínez

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Kawabata H, Zeki S. Neural correlates of beauty. J Neurophysiol. 2004 Apr;91(4):1699-705.

Acerca de osmachope

Médico geriatra, y en los tiempos libres, que son pocos, un poco de todo. Trabajo en el servicio de geriatría del Consorci Sanitari Garraf https://gericsg.com

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