El médico por Ignacio Vallejo Maroto

Este año comenzamos la sección #GeriatriaCultural con un invitado especial, como es Nacho Vallejo Maroto @ivmaroto_nacho , del hospital San Juan de Dios del Aljarafe en Sevilla. Es coordinador del grupo de trabajo de la SEMI del paciente pluripatológico y edad avanzada @GT_Pluri_SEMI y forma parte del equipo editor del interesante blog https://medicinainternaaltovalor.fesemi.org/

El médico de Noah Gordon 

Durante la pasada primavera tuve oportunidad de ver la película “El Médico” basada en la novela histórica de Noah Gordon. Ciertamente, el film admite muchas reflexiones sobre nuestra profesión sanitaria. Algunas de ellas siguen siendo válidas y trasladables a la vorágine de la época actual en la que vivimos. Nos recuerda el sentido vocacional y de servicio a los demás, y no solo en el ámbito sanitario. La implicación social de sus protagonistas en el desarrollo de los primitivos hospitales. El liderazgo que facilitó cambios sociales y organizativos en beneficio del cuidado de las personas. Son valores que se perciben a lo largo de la narración.

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El trabajo del médico trasciende al ámbito de la familia, los amigos, los ciudadanos, la sociedad en sí; aunque sea cuestionado por la política y esté en permanente conflicto: la ciencia frente a  la religión.

Sobresale la búsqueda del razonamiento científico, la excelencia, el trabajo en equipo. Y junto a la persona (el paciente). Acompañando al ser humano que padece. Con las manos que garantizan el contacto, y la mirada cómplice. Sin abandonarlo y hasta su fallecimiento. Y este final, no se asume como un fracaso, nada de ello. Es el curso normal de la naturaleza de la persona. Con una medicina sin medios, pero con grandes valores (convicción, autenticidad, sentido del deber y entrega). Éstos que ahora, en nuestros tiempos, parecen estar algo ausentes, y nosotros empeñados en rescatarlos con campañas y eslóganes.

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A lo largo de la película es patente el sentido de superación a pesar de la adversidad, la crudeza de la vida y las complicaciones que surgen.

Quería detener mi reflexión en la figura del anciano mentor, del maestro.

Los mayores, esa fuente inagotable de experiencia, de conocimiento, de saber. Esos tutores que nos acompañaron durante nuestra formación como residentes y a los que hoy seguimos recurriendo con nuestras dudas, con nuestras inquietudes. No hay nada más tranquilizador que acercarnos a aquellas personas de cabellos plateados en la búsqueda de consejos. La medicina es una profesión que supone un continuo aprendizaje como se refleja en la película. Aprendices jóvenes alborotando alrededor de médicos mayores, esforzándose por captar cada palabra, cada matiz de experiencia, de sabiduría. Y un recién llegado en la base de la montaña sin un camino claro hacia la cima. Frente al protagonista de la película, un anciano maestro generoso, dispuesto a ayudar para encontrar un camino propio para el ascenso. Mezclando no solo el desarrollo profesional, sino la amistad, la familia y el propio bienestar personal, en una relación sana, de respeto, de responsabilidad, de confianza, de aprecio y de beneficio mutuo.

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Un maestro que no dicta la trayectoria, sino que escucha pacientemente, ofrece retroalimentación, perspectivas e ideas útiles. Proporciona estímulo y apoyo a medida que el protagonista descubre y navega por su carrera y por la propia trayectoria de la vida. La película nos muestra un anciano desprendido y una relación con su aprendiz basada en una mutua admiración. Encontrar a un mentor adecuado, puede ser sin duda un desafío, como ocurre en la filmación. Y al igual que cualquier relación, es necesario compartir intereses, objetivos comunes y entendimiento mutuo. El anciano maestro además refuerza continuamente la confianza de su aprendiz señalando sus fortalezas, habilidades y también debilidades. Escucha con paciencia, inspira, incita al desafío, a resolver los conflictos, a pensar y hacerlo en grande y sirve de modelo a seguir. Ayuda a su aprendiz a identificar metas realistas y a desarrollar un camino para alcanzar dichos objetivos estableciendo, si es necesario, conexiones con otras personas útiles. Y lo hace sin la expectativa de recibir algo a cambio. Me recordaba a mis tiempos de la residencia y a mi Maestra y tutora, profesional de la medicina ya jubilada. No hay palabras de agradecimiento. La película me hacía rememorar, ahora desde la distancia, y también peinando canas, la suerte (puedo decir con orgullo) de que la vida te ponga en el camino, a alguien que no solo me enseñó la medicina, también me hizo creo, mejor persona.

Volviendo a la película: conforme evoluciona la narración, el mentor descubre finalmente a un pupilo que le ha superado. Y, en un acto de generosidad y entrega sin límites, como expresión profunda de su liderazgo, ofrece finalmente su vida en sacrificio del más joven con un gran gesto. Fuera de las licencias poéticas y de la ficción, nos recuerda, el extraordinario valor de la persona, que siendo mayor o anciana, es capaz de transformar, de producir cambios, de conseguir lo mejor de nosotros y hacerlo sin buscar contrapartidas.

Un ejercicio de reflexión que nos propone sin duda Noah Gordon, sobre los valores de nuestra labor sanitaria y los fines de la medicina, en un momento en que el progreso de la ciencia, la tecnología, el aumento de las necesidades de las personas y las limitaciones de los recursos, nos han obligado a repensar, si entendemos nuestra profesión en su justa medida.

Mi último apunte hacia todos aquellos jóvenes que comienzan, para aquellos aprendices que empiezan a subir la montaña. Busquen su mentor, su maestro. Aprendan el auténtico significado de la medicina y no pierdan de vista que desde nuestra posición como sanitarios, el objetivo final de nuestra actividad, es el paciente, la persona. Seguir ofreciendo lo mejor de nosotros a su servicio, es tarea que todos tenemos por delante.

Acerca de osmachope

Médico geriatra, y en los tiempos libres, que son pocos, un poco de todo. Trabajo en el servicio de geriatría del Consorci Sanitari Garraf https://gericsg.com

Un comentario sobre “El médico por Ignacio Vallejo Maroto

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