“De senectute” por  José Manuel Ribera Casado

Hoy es uno de los días que más espero en el año. Y es que para un devorador de libros desde niño, la fiesta del día del libro y de Sant Jordi, es algo que no se puede obviar.

Hoy como día especial,  me gustaría compartir una entrada especial, de un invitado especial.

Los que seguís habitualmente este blog, os habréis dado cuenta que esta sección últimamente está realizada por un invitado sanitario, que no forma directamente del ramo de la geriatría. Así que hoy, excepcionalmente, traemos a esta sección como invitado a un geriatra. Pero no uno cualquiera, sino a uno de los maestros de la geriatría en España, como es el dr Ribera Casado.

 

“DE  SENECTUTE”

Marco Tulio Cicerón

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A la hora de recomendar lecturas de vez en cuando conviene volver a los clásicos. En esta sección, dedicada especialmente a temas relacionados con el envejecimiento, una sugerencia inexcusable la constituye la obra de Cicerón que da título a estas líneas. Desgraciadamente se trata de un libro poco leído a día de hoy, por más de que algunas de sus reflexiones aparezcan citadas con regularidad en prólogos y conferencias, casi siempre por personas que sólo conocen la obra de referencias sin haberlo leído nunca.

 

Es cierto que, aunque presente en buena parte de bibliotecas públicas, en colegios, ateneos y universidades, hoy puede resultar difícil hacerse con un ejemplar. No abundan las ediciones recientes ni en latín, ni en castellano, ni mucho menos bilingües  La dificultad para la difusión de este libro, fue una de las consecuencias negativas de la supresión de la enseñanza del latín en el bachillerato. En todo caso no hace demasiado tiempo (año 2001) la editorial Triacastela llevó a cabo una cuidadosa edición bilingüe con varios breves estudios complementarios que enriquecían el libro.

 

En definitiva, el texto, breve y conciso, recoge el diálogo del anciano senador Catón (alter ego de un Ciceron ya de vuelta a sus 62 años, apenas uno antes de ser asesinado) con dos jóvenes inquietos que le reconocen como maestro y le preguntan sobre aspectos relativos a la última fase de la vida. Sus respuestas nos muestran una obra de reflexión y de madurez. Se trata del único texto romano dedicado íntegramente a la vejez.

 

Evidentemente, no es un libro de geriatría. Ni siquiera de medicina. Cicerón no era médico y sus pretensiones tampoco iban por ese camino. Sin embargo, junto a cuestiones relacionadas con la política, la vida familiar y social, o con la educación, sí se abordan algunos temas vinculados a la salud. Luchar por una vejez más saludable y difundir entre sus coetáneos la mejor manera de conseguirlo –hacer educación sanitaria diríamos hoy- son dos ideas que entran y salen repetidamente en ese diálogo. Se trata de una os temas que mantienen su vigencia en el siglo XXI sin que aún existan respuestas definitivas, y que han servido de referencia a algunos lemas de Naciones Unidas como el que habla del “envejecimiento activo” o de “una sociedad para todas las edades”.

 

Entre las pretensiones explícitas desarrolladas por Cicerón se encuentran las de mejorar la calidad de vida del anciano, evitar sufrimientos y permitirle llevar a cabo una vida lo más plena posible en todos los sentidos. El coloquio entra en el terreno de las ventajas que supone la actividad física o en aspectos relativos a la alimentación. Incluso ofrece también algún consejo que valdría para cualquier consulta al respecto a día de hoy. Así cuando uno de los jóvenes pregunta sobre los medios para evitar o retrasar las perdidas de memoria tan frecuentes entonces y ahora en la ancianidad, Cicerón admite que no hay remedios definitivos, pero se atreve a sugerir como medida preventiva que a lo largo de la vida la persona la ejercite, por ejemplo, que al acostarse se acostumbre a intentar recordar todo lo que ha hecho y dicho durante el día, así como lo que le han dicho a él otras personas.

 

En definitiva “De Senectute” nos muestra lo eterno de muchos de los problemas de los que adolece la humanidad y nos brinda unas reflexiones, frescas, actuales en muchos aspectos, y siempre llenas de sentido común. Estas características permiten comprender mejor que, lo que podríamos calificar como su “apología de la vejez”. Se haya mantenido vigente durante casi 22 siglos y haya sido objeto de toda suerte de comentarios por muchas de las mentes más lúcidas que se han ocupado del tema durante todo este tiempo.

 

José Manuel Ribera Casado

Catedrático Emérito de Geriatría (UCM)

Acerca de osmachope

Médico geriatra, y en los tiempos libres, que son pocos, un poco de todo. Trabajo en el servicio de geriatría del Consorci Sanitari Garraf https://gericsg.com

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